ÉTICA, CALIDAD Y PROFESIONALIDAD EN LA ATRACCIÓN DEL TALENTO

En el sector de la búsqueda y selección de talento, la información es el activo de mayor valor. Cada currículum que entra en el sistema, cada nota tomada durante una entrevista en profundidad, los historiales de retribución o los resultados de las evaluaciones competenciales constituyen fragmentos de información fundamental para el negocio. 


La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa de eficiencia a convertirse en el motor de nuestras oficinas. En el día a día de una firma de búsqueda y selección, la promesa es tentadora: procesar miles de perfiles en segundos, identificar patrones de éxito y reducir la carga administrativa.


La cuenta atrás ya ha comenzado. En junio de 2026, España deberá haber transpuesto la Directiva (UE) 2023/970, una norma que no solo retoca, sino que transforma las reglas del juego de la retribución. 



Implementar un proceso de selección inclusivo ha dejado de ser una declaración de intenciones para convertirse en una necesidad operativa de primer nivel. En el mercado actual, ya no basta con cubrir cuotas de diversidad: el verdadero reto para las firmas de selección es garantizar que cada etapa de la captación de talento respete la integridad del candidato.


En las mesas de negociación, a menudo nos encontramos defendiendo el valor de nuestros honorarios frente a departamentos de Compras que tienen un mandato claro: reducir costes. La conversación suele girar en torno a porcentajes: un 18% frente a un 20%, o un fijo más bajo. Es una batalla de precios que desgasta la relación y pormenoriza nuestro servicio.



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