ÉTICA, CALIDAD Y PROFESIONALIDAD EN LA ATRACCIÓN DEL TALENTO

La inteligencia artificial está convirtiendo el currículum perfecto en un producto accesible para cualquiera. Ante documentos cada vez más pulidos, personalizados y similares entre sí, el valor del consultor de selección ya no reside únicamente en leer mejor el papel, sino en comprobar qué parte de ese papel representa realmente a la persona.


Los sesgos algorítmicos en selección son uno de los grandes retos del reclutamiento automatizado. La promesa de la Inteligencia Artificial en RRHH es atractiva: analizar más candidaturas, reducir tiempos, mejorar el matching y apoyar decisiones con datos. Pero conviene desmontar una idea peligrosa: la tecnología no es neutral por el simple hecho de ser tecnológica.


La entrada en vigor plena del Reglamento de IA de la Unión Europea ha situado a los sistemas utilizados en el empleo y la gestión de recursos humanos en la categoría de alto riesgo. Esto significa que cualquier firma de búsqueda, consultora o departamento de talento que utilice algoritmos para filtrar, evaluar o puntuar candidaturas está bajo la lupa. 


La industria del talento se enfrenta a una realidad: la gran mayoría de las firmas de búsqueda y selección operamos sobre tecnología que no hemos desarrollado nosotros mismos. Dependemos de nuestro ATS, de plataformas de vídeo-entrevista o de herramientas de cribado que prometen agilizar la carga de trabajo. Sin embargo, con la entrada en vigor de la Ley de IA, esa dependencia se convierte en un riesgo compartido.


Si trabajas en selección, seguramente te has sentido alguna vez atrapado en un mar de currículums. No eres el único. La llegada de herramientas digitales, especialmente las basadas en inteligencia artificial, ha multiplicado las candidaturas con solo un clic. 



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